Cosas que marcan III.


Yo empujaba a un niño sentado en su triciclo. Le empujaba con fuerza para que corriera mucho. Al niño no le gustaba demasiado, pero yo disfrutaba pensando que quien llevaba el triciclo era yo.

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Cosas que marcan II.


Mi padre trabajaba en “la empresa”. Allí, a veces, iba a horas intempestivas: fines de semana, noches, fiestas. Hacía turnos. Se encargaba de que el edificio principal de “la empresa” funcionara con normalidad. Trabajaba en una especie de cuadro de control al que llegó después de, por lo visto, participar en la construcción del edificio; era electricista.

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Influencer


Hoy he escuchado en la radio el inicio de una definición sobre influencer, me ha gustado cómo empezaba y me gustaría terminarla:

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Automat, de Edward Hopper.

Influencer es Madame Curie, Ramón y Cajal, el doctor Cavadas y el patrón de la lancha que rescata migrantes en el mar. Influencer son las bailarinas de Degas, el color del amanecer en los cuadros de Turner, los bares de Edward Hopper, las manos de La Piedad de Miguel Ángel. Influencer es Ibáñez, Maitena y El Roto. Influencer son los mundos de McCarthy; el padre en La Carretera, las noches de Meridiano de sangre, el policía de No es país para viejos. Influencer son los devaneos de Salinger en el Guardián entre el centeno, los versos de Alberti y la locura de Edward Bunker. Influencer es Mozart, Chopin, influencer puede ser Madonna. Influencer es Manu Brabo, Cristina García Rodero y el inigualable blanco y negro de Sebastião Salgado. Influencer es la voz de los documentales, influencer es la madre que se encarna en la leona, influencer es la manera en que los maestros nos enseñan como es el mundo.

Pero los que se hacen llamar influencer son, en realidad, una mierda.

Volar


Caminar por la terminal. Kilómetros de pasillos móviles. Ángulos rectos. Tiendas de licores, de perfumes, de libros, de moda. Restaurantes. Maletas pequeñas de cuatro ruedas. Prisas. Pequeñas conversaciones. Ambiente de viaje de trabajo. Algún niño despistado.

Camino con la mochila a la espalda, el teléfono en una mano y la otra en el bolsillo. Necesito sentir el teléfono o no voy tranquilo. Aún así, lo miro de vez en cuando, toco el botón de la pantalla y compruebo si hay mensajes. Nada. Sigo caminando.img_4153 Sigue leyendo

Mallorca 2016


Al final creo que todo ha sido un poco mejor de lo que esperábamos. Quería hacernos un regalo en forma de vacaciones en la playa. Tenía que alquilar una casa en Mallorca para trabajar, pero eso era a partir de septiembre, la idea fue hacerlo un poco antes y así nos tomábamos esas vacaciones. Tenía dudas en todos los sentidos, pero mira tú por donde toda ha salido mejor de lo esperado. Hemos descubierto una isla maravillosa donde vamos a tener una segunda casa, esa casa está pegada a la playa, a una playa tranquila y muy limpia, como casi todas las de aquí. Vemos el mar desde el balcón y tenemos unos vecinos de los normales, con niños que juegan con Raquel y que gritan mucho, pero que no molestan. Los cambios siempre conllevan algo de incertidumbre y también una sensación que se parece al miedo. La intención es siempre cambiar a mejor, pero adaptarse puede resultar difícil. Aquí no ha sido así, y todos estamos deseando volver. Yo lo haré cada semana para trabajar, pero cualquier fin de semana será una excusa perfecta para hacerlo de nuevo todos juntos.

Manolo Tena


En el año 1992 firmé la independencia de mis padres. Emigré a un apartamento en Las Rozas con una habitación y cocina americana. El amor de toda mi vida vino conmigo y allí compartimos nuestros primeros días emancipados. Los olores de aquel lugar, de sus muebles usados, del ascensor moderno, de la moqueta de la habitación, permanecen en mi mente. Y también lo hacen los sonidos. Aquel verano disfrutamos de la piscina del edificio, que estaba en un patio interior. El edificio parecía estar ocupado exclusivamente por adultos y en los momentos de ocio se oía algún que otro chapoteo y conversaciones en voz baja. Nada de gritos de críos. La ventana abierta, la cortina barata ondeando, los sonidos callados de la piscina, parece que estoy ahora mismo ahí, en ese pequeño salón con cocina americana. Sigue leyendo

El despertar de la fuerza


Hace mucho que no me paso por aquí. He tenido la cabeza en otras cosas. Cosas que no me han dejado compartirla. Buscarse uno la vida y así. Es algo que estresa mucho, que absorbe y que paraliza. Y que no he tenido ganas ni ánimo para nada más que no fuera el trabajo. La excusa para volver ha sido la cuarta parte, porque para mi las otras tres no existen, de “La Guerra de las Galaxias”: “El despertar de la fuerza”.

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